martes, 1 de marzo de 2011

Las fiestas de Talarén y los que las hacen posibles

  A lo largo de su historia, muchos han sido los buenos momentos compartidos por todos los vecinos de la parroquia en las fiestas de Talarén, en honor a su Patrón, San Antolín. Antiguamente estas fiestas se realizaban en el campo de la Iglesia, trasladándose posteriormente al lugar habilitado junto a las escuelas, donde se construyó un palco permanente para disponer allí las diferentes actuaciones.
   Las fiestas comienzan el día 1 de Septiembre, cuando a las 12 de medio día repican las campanas y el sonido de los cohetes inundan el pueblo de un espíritu festivo que no parará en tres días.
   En los actos religiosos, podemos destacar la celebración de la misa y procesión del día de San Antolín, 2 de septiembre. Tras la misa, la imagen de nuestro patrón, alzado por los vecinos del pueblo, sale año tras año a efectuar un recorrido que lo llevará de la Iglesia al Crucero de Talarén y posterior regreso. En este recorrido le acompañan todos los asistentes, con el repicar de las campanas de fondo, las gaitas y cohetes, siendo sin duda, un momento muy emotivo para los vecinos de toda la Parroquia. El día siguiente, día 3 de septiembre, denominado “San Antolinín”, también tiene lugar otra pequeña procesión, en este caso alrededor de la iglesia, en la que la imagen que se lleva es la más antigua y valiosa de San Antolín que posee la Iglesia, una talla policromada del s. XVI.

   En el ámbito más festivo y lúdico son muchas las actividades que se realizan, y en las que toda la parroquia se implica, como se ha demostrado a lo largo de los tiempos, cuando cada año organizaban las fiestas representantes de tres o cuatro casas, y al año siguiente rotaría el turno a las casas contiguas, participando así todos los vecinos de Talarén y Salcedo principalmente. Desde hace ya unos cuantos años una comisión permanente se encarga de realizar este admirable y difícil trabajo, con mucho esfuerzo, dedicación, y buen hacer, consiguiendo unas fiestas de gran calidad, afamadas en la zona por las grandes actuaciones y orquestas asistentes, eventos gastronómicos, juegos, y por la gran hospitalidad de sus gentes.
   Es el día uno de septiembre un día de gran trabajo para los responsables de la comisión de festejos, en este día de la víspera, la gastronomía toma un papel esencial, al llegar el anochecer diferentes platos circulan entre el gentío, para disfrute de los asistentes. De todo se ha repartido a lo largo de los tiempos; bollos preñaos, empanada, rapón, lacón asado, sardinas, requesón y en los últimos tiempos grandes churrascadas. Es el chupinazo de las fiestas, y tras cargar pilas el baile se anima en la verbena.
   El día siguiente, toca preparar todo en las casas para recibir a los invitados, la familia del pueblo acude año tras año desde sus lugares de residencia a reunirse con su gente en este importante día. La mañana es un trajín en las cocinas, todo ha de estar preparado para poder acudir a la misa y procesión, hay que asegurar las viandas y buena mesa para la vuelta con los invitados, que llegarán con buen apetito tras abrir boca en la sesión vermouth, que suele estar muy concurrida. Tras la entrañable comida familiar, un descanso y de vuelta al campo de la fiesta, a disfrutar de la mejor verbena de las fiestas, en la que grandes orquestas deleitan al público con sus espectaculares actuaciones. Hay mucho que agradecer al esfuerzo de la comisión de fiestas por querer superarse año tras año, buscando siempre lo mejor, y a todos los vecinos de la parroquia, establecimientos comerciales, empresas y entidades financieras de la zona que colaboran económicamente para las fiestas.
   El último día, aunque el cansancio es una tónica general, se apuran los últimos momentos de las fiestas en otro devenir de misa, vermouth y posterior verbena, que se cierra con una chocolatada tradicional, que endulza y abriga en la madrugada, y que cierra una jornada de fiestas a recordar.

   Otra momento a mencionar, es la tradicional hoguera de San Juan, que organiza la comisión de fiestas cada 23 de Junio. En torno a la hoguera se queman los deseos, se baila y se disfruta de comida y bebida que allí se reparte. Se trata de una fiesta más íntima en la que asisten vecinos de la parroquia principalmente. Anécdotas varias hay en torno a estas fiestas, como el misterioso cambio de lugar de objetos de los vecinos del pueblo al amanecer de San Juan, suponemos obra de los alegres mozos de antaño.

  Desde aquí el agradecimiento a todas las personas que han hecho y hacen posible la realización de estas fiestas, con su esfuerzo, que bien ha de ser reconocido y valorado por todos. Nombres como los de Manolo, Gabino, José María, han sido los responsables de las fiestas en los últimos años, junto con otros queridos vecinos, Ramón, Moncho y Pepe de Fernandón, que recordamos con mucho cariño.

 Sin vuestro esfuerzo no sería posible vivir esos tres días que tanta felicidad nos aportan. ¡Gracias!

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